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Martes, 14 de octubre de 2014   |  Número 49
59º CONGRESO DE LA SEFH
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El 11 por ciento de los pacientes tiene problemas para seguir el tratamiento
José Luis Poveda advierte de que “las consecuencias, tanto de salud como económicas, derivadas de un fracaso terapéutico pueden evitarse ayudando a los pacientes a entender qué están tomando y con qué finalidad”

Mercedes Godoy, presidenta del Comité Organizador del congreso; José Luis Poveda, presidente de la SEFH, y Ana López, presidenta del Comité Científico del congreso.

Redacción. Valladolid
El 11 por ciento de los pacientes manifiesta tener dificultades para seguir su tratamiento. Así se desprende de una encuesta realizada por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) en noviembre del 2013, coincidiendo con la celebración del “Día de la Adherencia e información de medicamentos”, y cuyos resultados se han presentado en el 59 Congreso.

El objetivo de esta encuesta, en la que participaron 723 pacientes en tratamiento crónico con una edad media de 51 años, que tomaban una media de tres medicamentos al día, fue valorar su grado de cumplimiento. La mayoría de las entrevistas se realizaron a pacientes externos que acuden al hospital a recoger su medicación, aunque también participaron de otras áreas (ingresados, urgencias, hospital de día y consultas). Se utilizaron cuatro tipos de cuestionarios: el Haynes-Sackett, que valora la dificultad para seguir el tratamiento; el Morisky-Green, que considera al paciente como no adherente cuando se contesta incorrectamente cualquiera de las cuatro preguntas; la Escala Analógica Visual (EVA), para valorar la adherencia percibida por el paciente; y otro de adherencia selectiva o diferente entre los medicamentos.

Las conclusiones muestran que el nivel de adherencia varía según cómo se mida: un 56 por ciento cuando se considera un cumplimiento total o perfecto (según el test Morinsky-Green); un 77 por ciento, si solo se tienen en cuenta los olvidos; y un 87 por ciento, según la escala EVA.
Para el presidente de la SEFH, José Luis Poveda, la educación es clave para abordar el problema. “Si los pacientes no cuentan con una información adecuada sobre los medicamentos se corre el riesgo de que abandonen el tratamiento. Las consecuencias, tanto de salud como económicas, derivadas de un fracaso terapéutico pueden evitarse ayudando a los pacientes a entender qué están tomando y con qué finalidad”.

Por su parte, Olatz Ibarra, coordinadora del Grupo de Adherencia Terapéutica-Adhefar de la SEFH, advierte sobre las consecuencias de un mal cumplimiento. “La falta de adherencia se traduce en un mal control de la enfermedad, y por consiguiente en peores resultados en salud. Además, se aumenta el número de visitas a urgencias y, en consecuencia, se produce un incremento del gasto sanitario”. Por el contrario, mejorar la adherencia conlleva incrementar la efectividad de los tratamientos.

Esta experta insiste en que para identificar pacientes con posibles problemas de adherencia, lo primero que se propone es tener el dato de adherencia. “En estos casos –añade– se generan unas alertas o avisos para poder contactar con el paciente, investigar las causas de la falta de adherencia y en su caso, definir un seguimiento o intervenciones que puedan ayudar a corregir este problema de cumplimiento”.

“En general, –advierte–, el paciente no comunica sus intenciones y el médico asume que sus pacientes son cumplidores“. Aunque como sucede con los enfermos crónicos, la mitad no cumple el tratamiento prescrito. “Por eso, es clave medir la adherencia e intervenir cuando se detecten problemas”, afirma. Además, como asegura Poveda, “un paciente informado es un paciente más responsable y más implicado en el cuidado de su salud. Eso supone un menor riesgo de incumplimiento o de cumplimiento inadecuado”.

Historial farmacoterapéutico único

En relación a este tema, tendrá una intervención en el Congreso, bajo el título ‘Compartiendo la adherencia entre niveles asistenciales’, en la que explicará la experiencia que se ha llevado a cabo en el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) a partir de la implantación de la receta electrónica. Un sistema que ha hecho posible que todos los medicamentos prescritos desde los diferentes ámbitos asistenciales (Primaria, Especializada y Salud Mental) se visualicen en el mismo historial farmacoterapéutico (HFT) ,que será único para cada paciente.

“Gracias a este sistema”, señala Olatz, “podemos compartir la información entre los diferentes niveles. Esto nos permite calcular la adherencia a través de los registros de dispensación de farmacia de todos y cada uno de los medicamentos que toma el paciente. De este modo sabemos el número de días que el paciente no ha tenido medicación y a partir de ahí calculamos el porcentaje de adherencia en un periodo de tiempo”.

Adherencia en pacientes mayores

Evaluar la adherencia al tratamiento en pacientes mayores de 65 años reingresados de forma urgente (el que se produce entre tres y 30 días desde el último alta) y analizar los factores asociados al incumplimiento ha sido el objetivo de uno de los estudios que se presentan durante los días del Congreso. La principal conclusión de este trabajo es que la mayoría de estos pacientes presentan falta de cumplimiento terapéutico.

El seguimiento se realizó durante un mes y se estudiaron las siguientes variables: edad, sexo, servicio clínico de reingreso, diagnóstico al ingreso, comorbilidades y número de fármacos prescritos. Se definió polifarmacia como el consumo diario de 5 o más fármacos.

En total, se analizaron 148 pacientes, de los que 44 fueron reingresos urgentes, con una media de edad de 76 años y un margen de días transcurridos desde el alta hospitalaria al reingreso de 14 días. Un 56,8 por ciento eran varones y un 43,2 por ciento de mujeres. Los servicios de reingreso más frecuentes fueron Medicina Interna (27,3 por ciento), Cardiología (13,6), Cirugía general (11,4), Neumología (11,4), y Cirugía cardiaca (9). Y los diagnósticos predominantes: insuficiencia cardiaca, infecciones respiratorias, cardiopatía isquémica, postinfecciones quirúrgicas y valvulopatías. La mayoría presentaba hipertensión, diabetes, dislipemias y EPOC. Todos estaban polimedicados (una media de 9,6 fármacos por tratamiento). En el 75 por ciento de los casos, la medicación era administrada por el cuidador. El 63,2 por ciento de las mujeres no presentaba adherencia al tratamiento, por abandono y por olvido de la medicación; y un 48 por ciento de los varones tampoco, sobre todo por abandono.

Otros resultados señalan que la existencia de una persona responsable de la medicación no es suficiente para obtener buenos resultados de cumplimiento; y que la polimedicación, debido a la pluripatología que sufren estos pacientes, complica el cumplimiento.
 

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