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Martes, 19 de noviembre de 2013   |  Número 28
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ENTREVISTA A JOSÉ LUIS POVEDA, PRESIDENTE DE LA sociedad española de farmacia hospitalaria
“El copago solo tiene dos sentidos, recaudatorio y disuasorio, y no son suficientes para mantener la medida”
Siempre se han buscado las herramientas farmacológicas más adecuadas y eficaces al menor coste, afirma

Marcos Domínguez
Los servicios de farmacia hospitalarios siempre han buscado las opciones más eficaces con el menor coste, es algo que no ha cambiado debido a la coyuntura económica, según ha comentado en esta entrevista el presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), José Luis Poveda. Asegura que medidas como el copago hospitalario solamente tiene dos sentidos, uno recaudatorio y otro disuasorio, que no son suficientes para mantener esta medida porque ni la recaudación será importante ni tiene sentido dentro de los propios modelos de decisión de las comisiones de farmacia.

José Luis Poveda.

¿Cuáles son los principales retos de la SEFH?

Tienen que ver con el cambio que vive el modelo sanitario. El paciente ha cambiado, es mucho más activo, interviene más en su proceso de decisión, y por tanto la Sociedad tiene que alinearse con un paciente que poco tiene que ver con el de hace diez años. Lo principal es adaptarnos a este paciente, más informado, activo y participativo. La segunda variante tiene que ver con la adaptación a la cronicidad de los pacientes. Sabemos que la situación de comorbilidad que se producirá en los próximos años nos va a obligar a un cambio de modelo sanitario orientado más hacia la cronicidad y menos hacia la actividad de agudos. Por supuesto, también el cambio de modelo debido a la teleasistencia.

Las medidas de ahorro, que el año pasado se fijaron en la farmacia comunitaria, tienen a la hospitalaria en el punto de mira. ¿Están afectando los recortes a la actividad de este profesional?

Los servicios de farmacia hospitalarios siempre han considerado que el modelo de eficiencia debería ser fundamental. Por tanto, a parte de la eficacia y seguridad de los tratamientos, siempre está la necesidad de buscar las herramientas farmacológicas más adecuadas desde el punto de vista de la eficiencia. Llevamos buscando los mejores resultados en salud con el mínimo coste desde hace mucho tiempo. Es verdad que hay épocas donde estos mensajes no calaban en la organización de igual forma, y desgraciadamente por las dificultades económicas de los sistemas de salud, se ha hecho una bandera de este tema. Pero para nosotros, con independencia del contexto tenemos que buscar las herramientas farmacológicas de mayor eficacia, con mayor seguridad y al menor coste. Seguimos haciendo las mismas cosas que hacíamos, no ha cambiado por la coyuntura económica.

¿El copago hospitalario tiene alguna utilidad? ¿Cómo se puede implantar un sistema para este copago?

El copago solo tiene dos sentidos: desde el punto de vista recaudatorio y desde el disuasorio. Con el primero, para el ámbito de pacientes externos la recaudación no llegará nunca al 0,1 por ciento de todos los gastos de este tipo de medicamentos. Desde el punto de vista recaudatorio no va a ser una medida que realmente incida en el sistema. Desde el aspecto disuasorio, también sabemos que, por el contexto en que nos movemos en el hospital, las comisiones de farmacia y terapéutica, los propios modelos de decisión que existen en los hospitales, no tiene sentido. No estamos hablando de acumular medicamentos sino garantizando el nivel de necesidad de los fármacos antes de dispensarlos. Por tanto, no son factores que sean determinantes en el ámbito de la farmacia hospitalaria y es lo que ha hecho que muchas comunidades autónomas se hayan manifestado en contra de este copago y algunas estén dilatando la implantación en el tiempo.

¿Quedaría mucho por hacer para implantar este sistema?

No es problema de lo que vaya a tardar. Sabemos que los costes de tasación de efectuar estas medidas son importantes, y lo que nos seguimos planteando es si los dos objetivos obligan a la necesidad de mantener esta medida. Hay comunidades autónomas, incluso del mismo partido que ha propuesto la medida, que están en contra. Más allá del contenido político hay que reflexionar sobre cuál es el objetivo de la medida y si esta es la mejor solución para llegar a él.

Los Informes de Posicionamiento Terapéutico, ¿pueden suponer el fin de la pluralidad de evaluaciones de medicamentos?

Lo que todos tenemos claro es que el modelo de evaluación de medicamentos no puede estar sujeto a 17 modelos diferentes más Ceuta y Melilla. Debe haber un modelo de evaluación único, liderado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y la Dirección General de la Cartera Básica de Servicios, que nos permita a todos los ciudadanos, con independencia de dónde residan, acceder a los mismos medicamentos con las mismas condiciones. Creo que el modelo es un avance, porque no genera ineficiencias como lo están haciendo las comunidades autónomas con modelos de evaluación que son repetitivos. Sí es verdad que la propia Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria considera que el IPT no es realmente un modelo de evaluación como el modelo Génesis, que consideramos que aporta un valor añadido diferente porque introduce variables económicas tanto desde el punto de vista del coste-efectividad como de impacto presupuestario que me parecen fundamentales a la hora de elaborar un modelo de decisión. El IPT es un avance importante, mandan un mensaje a la necesidad de que no haya un modelo de evaluación diferente en cada una de las comunidades autónomas, pero sus contenidos y la no implicación del modelo económico no satisfacen a la SEFH, que de hecho continuará haciendo modelos de evaluación paralelos a los IPT.

¿Sería partidario de un modelo estilo el NICE británico?

El NICE es un paradigma de modelo de evaluación. La gestión del conocimiento no puede estar basada en la gestión de las comunidades autónomas, son dos cosas diferentes. Hay un modelo político en el que sí cuentan las comunidades autónomas, que son responsables del pago, pero tiene que estar basado en profesionales que tengan la suficiente solvencia desde el punto de vista científico-metodológico, que sea razonable para todos y que todos entendamos que se ha hecho con los máximos criterios de evaluación, incluyendo la evaluación económica.

¿Hay problemas en el acceso a las innovaciones farmacológicas en España?

Más allá de la autorización de un medicamento por parte de la Aemps, más allá de la financiación por parte de la Cartera Básica de Servicios, nos encontramos que existen diferencias muy importantes. Es algo que el sistema necesita plantearse, no puede ser que según seas de una comunidad autónoma u otra en un mismo país tengas derecho a una medicación o no lo tengas. Nos tiene que hacer reflexionar, avanzar en un modelo mucho más cohesionado. Quizá nos hemos olvidado que había modificaciones importantes en la Ley de Garantías que establecían que no podía haber diferencias en el acceso por comunidades autónomas, que sin embargo siguen apostando por modelos que discriminan a los pacientes en función de donde vengan.

Sí hay diferencias en el acceso, entonces.

Hay diferencias importantes y creo que el Ministerio tiene ahora mismo una necesidad importante de articular las diferencias.

Se han aprobado los primeros anticuerpos monoclonales biosimilares, que se prevé que sea el pistoletazo de salida del ‘boom’ de estos productos. ¿Puede generar algún problema en el entorno de la farmacia hospitalaria el vacío legal con respecto a los biosimilares?

Hay que mandar un mensaje de tranquilidad: Los biosimilares son aprobados por las agencias regulatorias, lo que nos garantiza una eficacia y una seguridad. Otra cosa es que, en el contexto de cada hospital, en el contexto de la situación clínica que se va a producir, tenemos que hacer un balance no solo de beneficio-riesgo sino de coste. Por tanto, de lo que estamos hablando es de un nuevo escenario donde los biosimilares se han introducido como una posibilidad terapéutica más y son las comisiones de farmacia y terapéutica de cada hospital que tienen que determinar cuál es la situación y cuál es el riesgo asociado que tenemos que asumir cada hospital.

¿Los equivalentes terapéuticos son elementos de ahorro o, por el contrario, entorpecen la labor clínica y sobre todo el acceso del paciente a los tratamientos?

Los equivalentes terapéuticos forman parte de la actividad asistencial de todos los hospitales. A través de la comisión de farmacia y terapéutica, que es un órgano colegiado, seleccionamos aquellas terapéuticas que en función de la eficacia, el coste y la seguridad, nos parecen las más apropiadas. Otra cosa es que se tiene que hacer en un contexto de pacto con los clínicos de tu entorno y tiene que ver con la confianza que cada clínico tiene con el conjunto de medicamentos que van a ser utilizados. Por tanto, yo diferenciaría muy claramente el equivalente terapéutico que forma parte de la práctica asistencial de los hospitales en la medida en que se seleccionan una serie de moléculas para una serie de indicaciones, y lo que no tiene nada que ver con la demostración de que dos cosas pueden ser iguales o pueden ser diferentes, con el entorno político que desde la SEFH nos hemos intentado alejar. Tenemos que diferenciar la ciencia de la política. La ciencia tiene que basarse en ensayos clínicos, en comparaciones, y los entornos de lucha política no son demanda ni necesidad de los pacientes.

Otro tema candente es la evolución de los algoritmos de decisión de la Comunidad Valenciana. ¿Cuál es su opinión? ¿Pueden extenderse a otras comunidades?

Los algoritmos terapéuticos responden a un principio de reducción de la variabilidad en la práctica clínica, y en ese sentido es muy razonable que la administración intente considerar aquellos aspectos que pueden reducir la variabilidad y sobre todo pueden ayudar a que sea una prescripción lo más eficaz, seguro y eficiente. Desde la SEFH consideramos que la reducción de la variabilidad siempre es algo positivo. La Sociedad está de acuerdo con que existan algoritmos que reduzcan la variabilidad, que estén basados en la evidencia y que aporten elementos de ayuda en la toma de decisiones, en la eficacia, seguridad y eficiencia.

El pasado Congreso de la SEFH trató de la web 2.0, ¿cómo puede ayudar al farmacéutico de hospital?

Estamos en un contexto donde el 2.0 no solo son herramientas tecnológicas, sino que forman parte de la nueva cultura, en compartir la información, crecer juntos con ella y ser capaces de innovar a partir de ahí. No es tanto la posibilidad de comunicarnos a través de las redes sociales sino vivir esa nueva cultura dentro de la sanidad, la cultura 2.0.

¿Cuál es el modelo de FIR que considera correcto la SEFH y cómo se integra la Primaria en la especialidad de Farmacia Hospitalaria?

En la farmacia hospitalaria siempre se ha pensado en colaborar con otros ámbitos asistenciales. Para nosotros, el ámbito asistencial se divide claramente en la farmacia de hospital, que trabaja un entorno de atención especializada, y la farmacia comunitaria, que abarca prácticamente el entorno de la atención primaria. Para nosotros ha sido fundamental establecer mecanismos de cómo mejorar la continuidad asistencial porque entendemos que ha sido un elemento importante de déficit para que sea más eficiente. Cualquier avance en este sentido debe ser reconocido como una ayuda al tránsito del paciente en sus diferentes contextos. Ahora, creemos sinceramente que el modelo de formación que en estos momentos hay, el modelo FIR, es muy contrastado, muy consistente y un referente a nivel europeo. Es fundamental que la obtención de un título de especialista siga los mecanismos establecidos, no entendemos que haya una vía rápida, ninguna vía transitoria que pueda permitir que aquellos que no están formados para el ámbito donde teóricamente en un futuro puedan trabajar, les concedan un título.
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