Redacción. Madrid
La existencia de un fármaco que acabe con el párkinson puede estar más cerca. Científicos del Instituto de Investigación Scripps, en Florida (Estados Unidos) han encontrado varios candidatos de medicamentos con capacidad de dirigirse a las vías biológicas implicadas en la destrucción de las células cerebrales responsables de la enfermedad.
Philip Lograsso.
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El hallazgo, cuyos resultados han sido publicados en la revista Journal of Medicinal Chemistry y Scientific Reports , sugiere que es posible diseñar candidatos altamente eficaces y destinados a proteger la función de las mitocondrias, que proporcionan energía a la célula y en última instancia previenen la muerte de las células cerebrales.
Estos medicamentos actúan sobre las proteínas JNK, ligadas a muchos de los componentes característicos de esta patología, tales como el estrés oxidativo y la muerte celular programada. En concreto, las JNK3 actúan especialmente en el cerebro y este innovador tratamiento es, según explica el director del estudio Philip Lograsso, “el primero que puede penetrar en el cerebro y ser activo sobre células funcionales que miden la disfunción mitocondrial”. Lograsso afirma que actualmente están trabajando para mejorar la “biodisponibilidad oral de estos agentes terapéuticos”.
Estudios recientes han demostrado que las JNK3 juegan también un papel central en el desarrollo de otras enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Ahora, el equipo de Lograsso considera la posibilidad de que este tipo de fármacos resulten igualmente potenciales para el tratamiento de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
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